Amantes fuimos y amantes seguimos por la lucha de la vida y la intensidad que en los besos nos perdimos, no profesamos amor eterno.
Se que no es posible pues hoy desde hace tiempo, inerte estás, de tus risas nada escucho, de tus brazos abiertos nunca he vuelto a sentir y tus ojos transparentes jamás los volveré a ver.
Tus cenizas perennes en la cripta quedaron y yo con el alma desgarrada me quede ansiosa, un solo beso de despedida que la vida lo truncó y ahí sereno estás.
Pero en mi mente vives y en mi corazón lates y en mis labios todavía llevo la dulzura de tu miel y aunque eres muerto de muertos, preferido eres entre los vivos que todavía en sus recuerdos vives.
Como olvidar al ser que me brindó la mano para continuar la lucha y que te dedicaste solamente a darme deseo de vivir.
Amor, vives en mi mente, me cobijo con tus brazos de ilusión y te miro en el lucero mas lejano como en el mas cercano, con tu honestidad y tu soberanía.
¿Amor de mis amores, porqué te adelantaste en la carrera de la vida dejándome tan inquieta y a la vez tan tranquila?
Que si mis ojos lloran... ¡eso que importa!
Que si el corazón sangra...¡ eso que importa!
Puesto que tu duermes eternamente, olvidarte no puedo.
Y vivo pensando en el momento que se unan nuestras manos en la fantasía de la historia.
Duerme tranquilo que el amor que me diste lo guardo en lo más profundo de mí ser.
Amantes fuimos y amantes seguimos por la lucha de la vida y la intensidad que en los besos nos brindamos y nos profesamos amor eterno.
Luisa Martha Solana Mendoza
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